“Del escenario a la pantalla” – 06-06-2010 – from www.clarin.com

“DEL ESCENARIO A LA PANTALLA”

por Federico Monjeau

06/06/2010

La ópera termina de consumar sus viejos coqueteos con el cine. Este jueves (ver Información) se lanzará la primera temporada anual de ópera y ballet, que se proyectará en las principales salas de cine equipadas con Alta Definición y que comprenderá una docena de títulos, en producciones de la Royal Opera House, La Scala de Milán y la Opera de París, seleccionadas bajo la cura del músico argentino Santiago Chotsourian.

Dos reconocidos artistas argentinos destacan en estas producciones: la primera bailarina Marianela Núñez y el tenor Marcelo Alvarez, uno de los principales sostenes del proyecto: “Hoy la ópera no está tanto en el teatro, sino en los cines o en las proyecciones al aire libre a las que asisten los chicos jóvenes con su paquete de pochoclo, y éste es el público que permite pensar en el futuro de la ópera”, dice el tenor cordobés por teléfono desde su casa de Tortona, en el Piamonte italiano, donde vive con su mujer (argentina) y su hijo (italiano).

¿No cree que existe el riesgo de que se comiencen a vaciar los teatros?

Le respondo con una pregunta: ¿La gente deja de ir a la cancha porque ve los partidos por televisión? La gente nunca va a dejar de ir al teatro. Lo del cine es formidable para acercar nuevos públicos, para tener documentación, para ver lo que se hace, con todos sus colores y la alta definición. Pero esto no reemplaza la experiencia del teatro, ya que el teatro de ópera es uno de los pocos lugares donde los sonidos se escuchan como lo que son: con los gallos de los cantantes, la fiebre del director, lo que sea. No hay mejor demostración de la eficacia de estos nuevos circuitos que los números. Hace cinco años yo hacía contratos por cinco funciones, máximo seis. Hoy no puedo hacer por menos de ocho o nueve. ¿Y por qué? Porque hay más gente en la ópera. Y yo me pregunto: ¿de dónde vienen? ¿No es que había crisis?

Ahora parece que la crisis llegó en serio ¿Cómo ve la salud de la ópera con la política de recortes que se está extendiendo en toda Europa?

La ópera tiene buena salud, porque tiene público. Espero que los políticos no empiezan a cortar por la cultura, como hacen siempre. Hasta ahora no ha cerrado ninguno de los teatros grandes. De todas formas, la ópera tendrá que hacer su propia reestructuración. No puede haber un país con diez o doce teatros de Estado y 14 fundaciones, como pasa en Italia. El Estado no puede soportar eso. En Francia los teatros funcionan de manera descentralizada y son mucho más eficientes; cada municipio administra el suyo de acuerdo con sus posibilidades. La reestructuración de la ópera también tiene que llegar a las fundaciones, algunas muy oscuras. Hay que ver adónde va el dinero. No se puede gastar como en Italia, en una nueva producción todos los años. Si vos vas a Viena podés ver producciones de 20 o 30 años, lo mismo en el Metropolitan.

¿Pero eso no tiene que ver con las características propias de los teatros de temporada, como la Scala o el Colón, y con los de repertorio, como Viena o el Metropolitan, que trabajan con un gran volumen de títulos?

De acuerdo, pero hay que buscar nuevas soluciones. No hay forma de amortizar una producción de ópera por año. Incluso los dispendiosas italianos están empezando a cambiar en este punto, y seguramente la crisis acelere el proceso. Hoy se empiezan a ver co-producciones con Valencia, Madrid, el Covent Garden. Después la producción pasa por Viena, por ejemplo: son cuatro o cinco teatros que pueden mostrar algo nuevo y lo hacen juntos. Hay que poder vivir y que hay que poder contratar.

¿Contratar qué?

Cantantes, nada menos. Había llegado un momento en que que los teatros gastaban millonadas en una régie pero los cantantes no existían. La gente compraba una entrada para ver una ópera en la que nadie cantaba de verdad. Eso también está cambiando. En los grandes teatros del mundo, primero se llama a los cantantes. Después viene el director de escena. Así no hay tanto despilfarro de dinero, ya que el cantante representa el 1 o el 1,5 por ciento de los gastos de un teatro.

Ya que estamos en el tema de los cantantes: Marcelo Alvarez, José Cura, Diego Flórez, Rolando Villazón… Una importante camada de cantantes latinoamericanos domina hay la escena europea. El cantante latinoamericano, ¿aporta algo diferente?

No creo que seamos tan especiales, sino que hemos vuelto a la ópera como era hace cincuenta años. Los inmigrantes nos enseñaron a la “vecchia”. En una determinada época, en Europa -incluso en Italia, la cuna del canto- esos valores expresivos se perdieron por la limpieza del canto, por la parte técnica, pero sin sentimientos, sin dar nada al público. Eso funcionó por un tiempo, pero no va más. La gente quiere que le pongan la piel de gallina, quiere algo más espiritual. Por eso nos quieren a nosotros: Pero ojo: hay que trabajar muy duro, porque aquí nadie te da nada.«

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