“El público pide de nuevo a las grandes voces” (entrevista a Marcelo Álvarez, en Ámbito Financiero de hoy)

Después de una ausencia de casi 20 años del Colón (aunque cantó unas pocas veces en su natal Córdoba desde 1997), el tenor, que es figura mundial, cantará desde el sábado “Tosca”, de Puccini, junto a Eva Maria Westbroek.

Por: Margarita Pollini

Si hay algo que una versión de “Tosca” necesita son tres grandes cantantes para los papeles principales. La que sube a escena desde este sábado en el Teatro Colón los tiene: el tenor argentino Marcelo Álvarez, la soprano holandesa Eva Maria Westbroek y el barítono español Carlos Álvarez. El elenco que hará las funciones del 20, 23, 28 y 31 de esta ópera de Puccini se completa con Luis Gaeta, Mario De Salvo, Sergio Spina, Fernando Grassi, Carlos Esquivel y Julieta Unrein, mientras que el que cantará en las del 26 y 30 está encabezado por Eiko Senda, Enrique Folger, Fabián Veloz y Gustavo Gibert. La puesta elegida se propone como el postergado homenaje del Colón a Roberto Oswald, en reposición de dos de sus grandes colaboradores: Aníbal Lápiz (régie y vestuario) y Christian Prego (escenografía). La dirección musical será de Carlos Vieu. Dialogamos con Marcelo Álvarez, quien vuelve a la sala después de casi 20 años.
Periodista: ¿Qué fue lo que demoró este regreso al Colón?
Marcelo Álvarez: Desde 1997 volví a cantar dos o tres veces, pero a Córdoba. Había perdido contacto con el Colón por cuestiones de contratos en las que no llegamos a buen término. Yo tenía que venir a cantar en la reinauguración del Teatro, y por distintas situaciones no pude hacerlo. Esta visita se dio gracias a la nueva dirección. Escuché que Lopérfido era una persona muy vinculada con los niveles internacionales de ópera, y quería cambiar la idea del Teatro. Y lo logró, porque están viniendo muchas estrellas mundiales: Kaufmann, Argerich, Barenboim y otros que vienen este año. Él está abriendo el Teatro a lo que merece, porque el Colón no puede estar solo en Sudamérica. Éste era un teatro obligatorio: nadie estaba consagrado si no pasaba por el Colón. Es un orgullo volver a cantar aquí, y en esta producción.
P.: ¿Cómo es la dupla que compone junto a Eva Maria Westbroek?
M.A.: Honesta. Damos relieve a la música, y sobre todo estamos al servicio del canto y de una entrega al público.
P.: ¿Recuerda cuántas producciones de “Tosca” lleva interpretadas? ¿De qué manera evolucionó en usted este papel?
M.A.: Más de 120. Pero cada vez que lo encarno es diferente, porque cada director de escena tiene una visión distinta, los colegas no son los mismos, la idea musical es diferente. Aunque siempre uno tiene una idea y la va adaptando de acuerdo con el entorno. Desde lo vocal, sin duda, evolucionó en diez años. Yo venía en ese entonces del bel canto, y después de haber cantado verismo y mucho Verdi la voz ha cambiado un poco. Mi Cavaradossi está más maduro y más centrado en la parte histórica. Es magnífico encontrar en la interpretación de un papel esa evolución. Puccini es el compositor más teatral que hay.
P.: De los directores musicales y de escena con los que trabajó “Tosca”, ¿recuerda especialmente las enseñanzas de alguno?
M.A.: Aprendí de todos. Alguien que me ayudó mucho en mis comienzos fue Franco Zeffirelli, una persona exquisita. Hugo De Ana también, pero muchos otros me han enseñado. Tuve la fortuna de trabajar con los “viejos” maestros, y más adelante con los modernos. Ahora está David McVicar, que ha hecho las nuevas producciones del MET, y yo lo adoro. Tuve la suerte de debutar en teatros grandes, que tienen grandes maestros. Yo absorbía todo, siempre quise hacer esta simbiosis de mezclar las energías y aprender todo el tiempo.
P.: ¿Qué nuevos papeles tiene previsto o le gustaría abordar?
M.A.: En 2018, Otello, y me gustaría más adelante cantar un Wagner. Me lo habían ofrecido pero era muy temprano. Tengo muchos fans de lengua alemana que me son muy leales, y sería un homenaje a ellos. También “Tabarro”, “Fedora” y otros. Nunca imaginé cantar toda esta cantidad de papeles.
P.: ¿Qué cambios siente en el mundo de la ópera en los últimos años?
M.A.: La televisión y el cine llevaron a que el teatro haya quedado cada vez más de lado y que las escenografías fueran cada vez más locas. Para esto se necesitaba bajar un poco el nivel de los cantantes: si éstos seguían siendo divos, como en el pasado, no podía entrar ningún régisseur. Era una forma de que el cantante dejara de tener poder. La alegría que tengo hoy es que el público está pidiendo de nuevo a grandes cantantes. En la puesta en escena está todo dicho, a veces son producciones agresivas, de mal gusto. A mí me gusta lo moderno, siempre que sea respetuoso de lo que estoy cantando: no puedo concentrarme en una historia si lo que está a mi alrededor no tiene nada que ver. Tal vez los jóvenes no tengan problema con eso, pero los que venimos de una historia, de una tradición, tenemos que defenderla. Llegar al Colón y estar en una producción como las que se hacían antes me llena el espíritu.

“El público pide de nuevo a las grandes voces” – Margarita Pollini – 2016