La ópera está evolucionando – 13-11-2009 – from www.mundoclasico.com

La ópera está evolucionando (Marcelo Álvarez)

Por Juan Carlos Tellechea

El tenor argentino Marcelo Álvarez, de 47 años, cantó el pasado 30 de octubre con gran éxito el papel de Gustavo III, junto con la soprano chilena Angela Marambio (Amelia), en una puesta en escena de Un baile de máscaras [leer reseña] del fallecido ex director de la Deutsche Oper de Berlín, Götz Friedrich, convertida entretanto en un clásico-moderno de este teatro lírico.

Álvarez, quien a comienzos de 2010 irá a Madrid para interpretar Andrea Chenier en una producción dirigida por Giancarlo del Monaco, se ha dirigido a los jóvenes en esta entrevista exclusiva con Mundoclásico.com para alentarlos a prepararse a conciencia y con seriedad, porque la ópera se está transformando, “está evolucionando” y “hay que trabajar para el futuro”.

La entrevista fue realizada en el restaurante de la Deutsche Oper el pasado 28 de octubre de 2009.

Juan Carlos Tellechea: ¿Qué exégesis haces tú de este papel de Gustavo III en Un baile de máscaras?

Marcelo Alvarez: Lo que pasa es que el papel tiene una relación directa con la visión que tiene el regista [ndlr: director de escena] que te está organizando…porque no es lo mismo hacer Ricardo [ndlr: conde de Warwick] que Gustavo. Esta producción es muy interesante, porque se puede apreciar todo lo que realmente Gustavo era: la preparación que tenía con respecto a su nivel cultural, su preparación. Se interesa viendo el teatro, la escenografía, los trajes todo lo que era musical. Estas son cosas que no se pueden apreciar con Ricardo, que era un gobernador mucho menos humano, mucho más tranquilo, más político, era más fría la relación.

Gustavo III, en cambio, es un hombre que tiene más relación con el arte. Esta producción [ndlr: de Götz Friedrich, ex – director general y director artístico de la Deutsche Oper, desde 1981 hasta su fallecimiento en 2000] es realmente una de las pocas en las que esas características se pueden ver …tal vez puede pasar por ser una producción mucho más loca. Pero es el borde que tiene la locura con la genialidad. Y acá [ndlr: en la producción de la Deutsche Oper] se ve este Gustavo hasta en los momentos íntimos, pensando, con los trajes, con los diseños, las máscaras… Es muy interesante, porque yo he hecho Gustavo en el Covent Garden y es un Ricardo, solamente cambiaban las palabras, pero el personaje era Ricardo en sí. Muy linda producción.

Desde un punto de vista vocal, este personaje lo baso realmente sobre la cuestión de la voz lírica. Pero no es un capricho mío. Con los años, estudiando y yendo a los grandes maestros que quedan de lo que era la tradición realmente verdiana, me di cuenta de que Verdi no era sólo voz, quería sobre todo la palabra cantada. Queda todavía un segmento de gente que no escuchó ni los grandes del pasado ni tienen fe en los nuevos valores. Entonces prefieren quedarse en el medio, con lo que habían dicho sus abuelos o sus padres y dicen:” ‘no, Verdi se cantaba de esa forma”; y eso no es verdad. Verdi se cantó siempre con buen gusto y cuanto más retrocedemos en el tiempo, vemos que los cantantes que cantaron el debut de la ópera verdiana eran casi todos cantantes de voces líricas. Se creó por ejemplo la Aída para la Opera de El Cairo, que es una ópera para 1.000 personas. O sea, es totalmente equivocada la concepción del “verdadero cantante verdiano”. El cantante verdiano es lírico y esa es mi concepción en esta producción, aquí en Berlín.

Juan Carlos Tellechea: ¿Cómo te has preparado para el personaje?

Marcelo Alvarez: No, yo ya en esto tengo preparación, gracias a Dios. La primera vez que lo hice fue con (Antonio) Pappano en el Covent Garden. Lo trabajé muy bien, detalladamente y musicalmente. Sobre todo, hay una cosa que, a quienes quieran cantar cualquier rol verdiano yo los invito a hacer una cosa, y es que vayan a la partitura. Muchos por ejemplo me dicen ‘no, no se hace así'; y mi respuesta es: ‘¿por qué no van a ver la partitura?’ y van a ver que cada cosa que hago está escrita: los pianos, el crescendo, el diminuendo en esa forma, todo está escrito.

No es que yo invento, sino que tengo tiempo para leer. Acordate que en el pasado había un momento en que el cantante hacía lo que quería con todo, porque no existía el regista, no existía el director y eran todos esclavos del cantante. Hoy no; están los registas y los directores que tienen gran valor y nosotros para llegar al mismo nivel tenemos que ser grandes profesionales.

Además, hoy en día los cantantes tenemos otro problema. Hoy cantamos la ópera de punta a punta sin cortes y además no se respetan las pausas escritas por el compositor, ya que se “unen” los actos, que se hacen sin intervalos, y así nos hacen cantar todo junto y seguido. O sea, esto es ridículo, porque si el compositor pensó: primer acto, segundo acto…porque necesitaba recuperarse el cantante después del esfuerzo. Y hoy no; tiene que cantar el primero y el segundo juntos, y el tercero y cuarto juntos. Esto requiere un esfuerzo inhumano…pero la gente no lo sabe. Esto se hace, porque la gente tiene que irse más rápido.

Ante estos diferentes problemas mi idea es de que la gente se informe antes de hablar hoy, ¡¡¡porque está cambiando la ópera!!! Está cambiando la ópera, porque no puede ser que todos los teatros estén buscando los cantantes líricos con ‘mordente spinto’ para hacer los grandes personajes. Está cambiando, ésa es la ópera como es hoy en día, donde se ven los colores. No puede ser que yo hace años que ya estoy cantando Puccini, acabo de hacer ahora Adriana Lecouvreur con un gran éxito, voy a hacer Andrea Chenier…¡¡¡y yo todo eso lo voy a hacer con mi voz como hacía (Beniamino) Gigli!!!

Por eso, son ustedes los periodistas los que tienen una función importantísima que es informar de nuevo a los jóvenes, que ya pasó un período, fueron inmensos, fueron grandes y era un período en que se podía cantar así. Hoy no se podría cantar como ellos cantaban. Dudo que hoy un (Franco) Corelli de moda pudiera cantar con la presión que tienen hoy los cantantes…los directores…presión de registas: ‘no, la mano, no hagas…’ el director: ‘no, musicalmente, piano…’. Nadie deja libre ni por un segundo a los cantantes, tenemos que ser grandes profesionales al 100% siempre.

Juan Carlos Tellechea: Irás en febrero de 2010 con Andrea Chenier a Madrid, en una producción de la Opera de París con dirección escénica de Giancarlo del Monaco y dirección musical de Víctor Pablo Pérez…

Marcelo Alvarez: Primero lo debuto en diciembre (ahora ) en París. Justamente Nicolas Joel va como nuevo director de la Opera de París y me llamó para hacer esta producción (ndlr: en París, con dirección musical de Daniel Oren, y dirección escénica de Giancarlo del Monaco). Mi idea de hacer “Andrea Chenier” es muy simple, a pesar de que todo el mundo tiene idea de cómo la cantaban (Franco) Corelli o (Mario) del Monaco. Pero ¿por qué no escuchan a (Carlo) Bergonzi?…¿por qué no escuchan a (Beniamino) Gigli? ¡Antes que ellos estuvo Gigli que cantó este personaje! Y vos cuando escuchás la inflexión de Gigli entendés que es un poeta que habla, que narra.

Haciendo un paralelo, es como el duque de Mantua; cuando va a cantar “la donna é mobile”; no la canta como un chabacano, la canta como un culto que trata de ser un pueblerino. Es como que yo si voy a [ndlr: la ciudad de] Córdoba [ndlr: capital de la provincia homónima de Argentina] y canto cuarteto. No voy a cantar cuarteto [ndlr: música popular surgida a finales de la década de 1940] como canta el cuartetero. Yo voy a cantar cuarteto desde la cuna del lírico, que no va a ser, voy a tratar de imitar. Pasa lo mismo con eso. Las voces se tienen que amoldar al personaje y no las voces tienen que ser solamente un estilo. ¡No, no! La voz se tiene adaptar al personaje, lo que es actor, compositor, es un músico.

Y por ejemplo yo ahora canté Il trovatore. ¡Il trovatore es un chico de 17 años! No nos olvidemos de que Verdi si hubiese querido un personaje mucho más grande (ndlr: de mayor edad) lo hubiese escrito. Él especificaba perfectamente en cada composición como quería a cada personaje. Todo tiene una relación, ya que Verdi escribe el personaje de un ‘ragazzo‘ de 17 o de 18 años que no tiene la experiencia ni la rabia del maduro para afrontar los problemas. Es un personaje con una cuota de ingenuidad muy grande, y para esa ingenuidad Verdi elige una voz lírica.

El dramatismo es para ciertos roles. Pero yo creo que el color de voz tiene que ser basado sobre todo en la palabra cantada. Este es mi mensaje para los más jóvenes: les pido que pierdan el miedo a Verdi. ¡NO es verdad que Verdi es sinónimo de…’la voz oscura, la voz dramática, la voz grande’, esto arruinó generaciones de cantantes! Solamente querían cantar gritando y resulta que nadie estudiaba la palabra cantada. Quiero aprovechar esta entrevista, quiero dirigirme a los jóvenes, porque quiero que los jóvenes crean en (que existe) el buen gusto.

Hoy Marcelo Alvarez está cantando todas la nuevas producciones de Puccini, todas las nuevas producciones de Verdi con una voz lírica en los más grandes teatros del mundo hasta el 2015, ¿por qué?, porque esta es la nueva línea que hay hoy de cantar. Por eso estoy muy contento de que me des esta posibilidad de exponer mi punto de vista .

Siempre fui criticado desde que empecé con el cambio del repertorio en el 2003, con mi primera Luisa Miller me dijeron: ‘en el 2004 vas a estar terminado, en el 2005 no vas a tener más voz, en el 2006 ya se te perdió la voz’. La verdad es que ya estoy cansado de escuchar predicciones sobre la pérdida de mi voz (harto de que me digan que yo voy a perder la voz.) ¡No la voy perder, porque canto con mi voz! ¡Se pierde cuando se canta imitando a otro cantante!

Por eso, chicos y jóvenes y grandes que aman esta pasión no digamos que “no existen más cantantes”. Hoy en día existen otras maneras de cantar, y las razones son muchas, en primer lugar, porque las orquestas son diferentes. No nos olvidemos de que hoy los músicos de las orquestas tienen una formación que los convierte en virtuales (son) solistas. Hasta hace cincuenta años atrás era gente que tenía el ‘hobby’ de integrar una orquesta.

La misma situación se plantea con los artistas del coro. Los coristas eran gente que terminaban de trabajar en la panadería y se iban a cantar en un coro. ¡Hoy son todos solistas, 60 solistas que están cantando detrás nuestro! La gente que se acerca a la ópera sin conocer esta evolución (entonces) dice: ‘pero las voces sonaban más'; lógico, porque la calidad general de todos ha subido enormemente…

Antiguamente el cantante era el único que tenía la voz. Pero ahora tenés 60 solistas que están dando el máximo de su capacidad (soplando) tal como vos. Si la gente dice: ‘pero yo sentía más grande la voz del pasado’. La respuesta es: ¡No! No es así, todo pasa por una percepción diferente. ¡La ópera creció, como el cine y la televisión, y cambió y evolucionó, es más, está evolucionando en este momento!

Y, personalmente, creo que es un momento muy lindo para que los jóvenes con esto del cine -con estas transmisiones que está haciendo el Metropolitan en todos los teatros [ndlr: “Tosca” el pasado 10 de octubre, Marcelo Alvarez junto con Karita Mattila, bajo la dirección musical de James Levine y puesta en escena de Luc Bondy, por primera vez en el Met]- se están acercando con bermudas comiendo pralinés a ver una ópera. Creo que la ópera está viviendo un nuevo momento, así como el ser humano está cambiando un poco dentro de la espiritualidad; es un momento en el que tenemos que creer en el momento que vivimos. Y no digamos sólo que el pasado fue lo más lindo o mejor; ¡porque tenemos que trabajar para el futuro (también)!”.

Juan Carlos Tellechea:Acabamos de ver a Plácido Domingo en el papel de Simón Boccanegra en nueva producción de la Staatsoper de Berlín y el Teatro alla Scala de Milán. ¿Cuál es tu impresión?

Marcelo Alvarez: ¿Qué puedo decir de Plácido? Plácido, como artista es inmenso. Creo que no hay otro ser humano que pueda tener la energía, la capacidad musical, la inteligencia para memorizar y, sobre todo, para llevar adelante y concretar todas las cosas que hace. Lo he admirado como tenor. Y creo que mi admiración termina como tenor.

Juan Carlos Tellechea: Y ahora canta como barítono, pero sin perder su timbre, es inconfundible…

Marcelo Alvarez: Sí, es inconfundible, pero es un tenor.

Juan Carlos Tellechea: Se cuida, se controla…

Marcelo Alvarez: Lógico…se controla…pero yo creo que el trabajo del barítono es para el barítono, el trabajo del director es para el director…es mi opinión. El puede hacer todo, porque tiene la publicidad y la gente que lo quiere, lo adora. Siempre hablar de Plácido Domingo es hablar de un tabú. Y yo creo que no es un tabú, es una persona viviente, a la cual yo lo sigo, lo admiro en todo lo que hace, aunque no es mi ideal de cantante, porque tengo otros ideales de cantante, como fue para mí el gran (Giuseppe) di Stefano, que me enseñó a mí los detalles de la vida, como fue… que yo escuchaba a (Alfredo) Kraus, el maestro (Luciano) Pavarotti, que me descubrió en Argentina. Éstas, para mí, estas personas son personas que realmente tienen un punto clave en mi existencia. Domingo es un grandísimo tenor, el cual tiene la máxima admiración de mi parte. Pero yo creo…como vuelvo a decir, lo admiro como tenor.

Juan Carlos Tellechea: Pero el hecho de que siga, con 68 años…

Marcelo Alvarez: Sí, es formidable, es formidable…

Juan Carlos Tellechea: Es un ejemplo también para los jóvenes…la vida no termina a los 40 o a los 50 años…

Marcelo Alvarez: No, no. Para mí no…

Juan Carlos Tellechea: La vida no termina aquí…uno puede tener vida para rato…

Marcelo Alvarez: Sí, sin lugar a dudas. Pero creo que no nos tenemos que olvidar de que por el hecho de que yo tengo fama voy a seguir cantando de bajo y no dejando que esos roles los interprete un verdadero bajo (robándole el trabajo a otra gente). Yo creo que cada uno tiene que saber al lugar que llegó y dejar el camino a la gente que viene, como hicieron todos en el pasado. Creo que un Corelli no hubiera cantado nunca como barítono, ni tampoco lo hubiera hecho ninguno de los grandes tenores. Creo que el barítono tiene que cantar como barítono. Vuelvo a repetir: mi máxima admiración al maestro Domingo, pero creo…que él puede conseguir mil trabajos de barítono, porque es Domingo. Pero creo que hay millones de jóvenes que querrían cantar en los teatros que está cantando él, y ellos tiene el derecho de hacerlo y nosotros la obligación de dejar que lo hagan. Plácido Domingo no necesita seguir cantando para mantener una familia o una casa…no necesita más eso…

Precisamente por estas razones, creo que tiene que dejar un poquito de lugar a otra gente, para que vuelva a tener la máxima estima hacia él, porque yo lo admiro como cantante, como persona, pero creo que estas cosas las hace más por él que por el público. Quiero decir sobre todo que siento hacia el maestro Domingo un respeto profesional enorme, que va a hacer todo magníficamente, porque es Plácido Domingo. Creo que hoy tendría que ayudar a otros chicos que quieren empezar a hacer carrera de cantante, como lo está haciendo a través de su Concurso (ndlr: Operalia). Pero, de la misma manera, creo que hay otros barítonos que pueden tener acceso a cantar esos roles que está haciendo Plácido. Creo que dar un paso al costado también muestra la grandeza del ser humano.

Juan Carlos Tellechea: ¿Qué otros proyectos tienes entre manos?

Marcelo Alvarez: Además de Andrea Chenier…sí después en el 2012/13 canto otra nueva producción en París también: La fuerza del destino; después La fanciulla del West en el 2014 en el Metropolitan; en el 2015 voy con una nueva producción en el Metropolitan de I Pagliacci. ¿Qué más puedo pretender? La gente cree que soy más joven, porque empecé muy tarde. Ya tengo 47 años, no soy un chico, por lo tanto necesito debutar ahora los roles para asentarlos y dejar que evolucionen al menos cinco años. Pero si empiezo dentro de cinco años no sé si voy a tener la voz para los 60. Esta es la razón por la que trato de cantarlos ahora.

Los grandes teatros me dan la oportunidad y creen en mí…estos monstruos de teatro… grandísimos directores… ¿qué más puedo pretender de la vida? Estoy feliz, estoy feliz con lo que he hecho y sobre todo quiero dar ejemplo. Quiero darle ejemplo a los jóvenes cantantes de que no tienen que tener miedo, que sigan estudiando y no piensen que sólo son las agencias las que hacen los negocios. Es la preparación vocal la que hace la diferencia, porque si te preparás bien, aunque no tengas agente, vas a conseguir trabajo. Créanme: si estudiás seriamente van a conseguir trabajo. Si vos crees que estás bien y en realidad no estás bien preparado, es ahí cuando no conseguís trabajo.

Es en realidad una cosa muy simple, basada en el estudio, la seriedad y la responsabilidad: hacés audiciones y, si sabés cantar bien. tenés el trabajo. No sabés cantar bien, más allá de que te empuje el gran agente, vas a cantar una vez o dos veces, después cáes. Te lo dice uno que hace 15 o 16 años que está en los máximos teatros, pasando de lírico ligero a lírico y ahora lírico con ‘mordente spinto’, y cada cambio decían que yo estaba terminado desde que canté mi primer “Werther” en 1997– que no iba a cantar nunca más. Y ¡mirá….! (ríe)

Juan Carlos Tellechea: También hay que encontrar a los grandes maestros…como di Stefano…

Marcelo Alvarez: Sí. La fortuna fue encontrarlo, …no solamente creyó. Pero, aparte de los grandes maestros creo que es fundamental el saber escuchar. Hoy, lamentablemente no hay humildad entre los jóvenes que se presentan. Particularmente estoy cansado de que vengan y me digan ‘no porque soy un cantante así, estoy ávido, yo necesito trabajo…’ y lo escuchás cantar…pero te falta la palabra, necesitás el fraseo, ¿hacés repertorio?: ‘no’ ¿estudiás con esto?: ‘no’. Entonces le digo preparate, porque la voz es buena…el material…pero tenés que trabajar en repertorio, en la pronunciación, en muchas cosas para estar preparado. Además hay mucha mediocridad, porque dicen ‘…yo me merezco el trabajo’. Y este es un concepto equivocado. Nadie se merece el trabajo, te lo dan si realmente das, si estás preparado. O sea chicos, jóvenes, estudien no dejen que digan ‘que linda voz’, porque no sirve la linda voz, necesitas el gran estudio, sea de repertorio sea de todo.”

Juan Carlos Tellechea: Esta evolución que has hecho en la última década, desde que te vi aquí en la Deutsche Oper, te permitirá sentirte feliz…

Marcelo Alvarez: Sí, muy feliz, porque lo he hecho con calma, más allá de las cosas que se puedan haber dicho. Estoy feliz de haber seguido con mi idea de estudiar, perfeccionándome y teniendo paciencia en todos aspectos. Y estoy muy contento de volver aquí a Alemania, es gente que fue muy fiel conmigo desde mis inicios, me sigue constantemente en otros países, entonces cuando puedo doy un salto y me vengo a la Deutsche Oper. Antes tenía más cerca el teatro de Múnich, pero ahora estoy colaborando más con el teatro de la Deutsche Oper.

Juan Carlos Tellechea: Hablando de jóvenes, también tenemos el ejemplo del venezolano Gustavo Dudamel, de 28 años, nuevo director de la Filarmónica de Los Angeles, quien acaba de estar por aquí para dirigir a la Filarmónica de Berlín con la Sinfonía nro. 12 de Shostákovich y una nueva obra para percusión y orquesta de la compositora ruso-tártara Sofia Gubaidúlina…

Marcelo Alvarez: Sí, es magnífico! Es el joven que dirigió entre tantas otras cosas el concierto por el cumpleaños del papa Benedicto XVI en el Vaticano. Esta es la prueba de que la música en general y la ópera en particular está saliendo un poco de esa cápsula en que estaba encerrada. Lo bueno de hoy en día es que existen estos jóvenes, como ocurrió en mi caso, que yo soy un hombre que vengo de un ambiente totalmente fuera de la ópera, es que estamos innovando, estamos cantando, tocando y dirigiendo sin inhibiciones, y tratando de crear con el corazón las emociones que nos vienen. Y está viniendo una ópera, tal vez como era, era la ópera del pueblo, la ópera de los sentidos, era la ópera de la vida. Y hoy se está volviendo a eso… los directores jóvenes quieren los sonidos cantados, no solamente la perfección del sonido, la vida en cada nota. Y eso es un cambio. Tal vez será un poquito menos técnica, pero será más energizante para el público. Que al final es la comunión…en cada teatro se hace la comunión: público, orquesta, cantante. Nos hemos olvidado de eso, porque el público venía a criticar, el cantante a demostrar y la orquesta estaba en el medio sonando. No había una energía para que el evento sea de fiesta. (Y se estaba haciendo, porque todos estaban aflojando un poquito y están diciendo: ‘qué lindo, pongamos nuestro granito de arena’). Por eso vuelvo a decir: creo que éste es un gran momento de cambio.

Juan Carlos Tellechea: ¿Y qué tal el trabajo con Giancarlo del Monaco?

Marcelo Alvarez: ¡Es todo un personaje! Yo voy ahora a hacer Andrea Chenier con él. ¡Es un divino! Al mismo tempo es un gran profesional que te exige todo el tiempo. Verdaderamente, tiene ideas muy originales, es una persona que realmente le gusta trabajar y es insistente. Me gusta trabajar con él; anteriormente hicimos un Trovatore, una nueva producción en Zúrich, y cuando me informaron de que era él quien hacía Andrea Chenier dije ‘sí, sí’. Es una persona que conoce mi temperamento, conoce mi voz, conoce mis puntos fuertes y conoce mis puntos débiles. ¿Quién mejor que él para ayudarme, con la escenografía y todo para poder cantar mejor? Es una persona que ama profundamente las voces, y lógicamente, me siento muy bien con él.

Juan Carlos Tellechea: ¿Qué piensas en cuanto a tu futuro, sigues grabando, qué anhelas hacer todavía en tu carrera?

Marcelo Alvarez: Acaba de aparecer un CD de Decca (ndlr: “Marcelo Alvarez, el tenor de Verdi”) y hay otros proyectos. Pero primero se tiene que acomodar la sociedad con Universal. Yo soy de Decca y Universal tiene que absorberla y hacer una nueva sociedad. Recién en ese momento vamos a ver qué es lo que va a salir efectivamente. Tengo un contrato con Decca por cinco DVDs y creo que siete CDs. O sea, todo esto se tiene que negociar…teóricamente -si me absorben, tendrían que absorberme con todo, con todas las condiciones que tengo- tendría que hacer muchos CDs y muchos DVDs con ellos. Aparte, Sony ahora lanza en la première una compilación de todos mis discos. Sony aprovechó todos los años de mi trabajo para tratar de vender hoy también.

Estoy en un momento muy especial de mi carrera. Pero fundamentalmente quisiera enviar un mensaje positivo, porque creo que es una luz para esos jóvenes, sobre todo, aquellos que están estudiando seriamente, que se están matando, porque es necesario que sepan que hay posibilidades de mejorar. Para el futuro, creo que puedo vivir sin los aplausos; puedo ir a vivir a mi casa, tranquilo, en el campito, junto con mis verduras; puedo vivir tranquilamente en Italia, donde vivo, cerca de Milán…junto con mi esposa, Patricia, que creyó siempre en mí y que sigue apoyándome.

A mí me gustaría en un futuro fundar una escuela de canto, cuando sea mucho más grande (ndlr: mucho mayor), para el contacto…como hicieron los maestros al inicio conmigo -como di Stefano y mis maestros en Argentina- que nos enseñaron cómo es un cantante. No sólo el hecho de cantar, sino cómo tiene que pensar un cantante antes de subir a un escenario y después del escenario. Es tan importante, porque es una filosofía de vida. Esto si no se toma como un sacerdocio, en un 100%, no podés llegar al público. O sea, todo lo que parece sangre en nuestra profesión, sudor, angustia, el no poder abrir las puertas…¡créeme que se abren las puertas si estudiamos, pero estudiamos con conciencia!

Repito, es un proyecto.. Yo tantas veces me encuentro solo en un departamento hermoso en Nueva York con mi computadora enfrente y me digo: ‘yo gano tanta plata ¿para qué? ¿para esto?’. Pero después cuando me visto y voy al escenario, me doy cuenta de que ésa es mi vida, de que la gente que vino a vivir conmigo y todo lo que di -que salgo vacío- valió la pena esos días de soledad, horas encerrado en mi habitación para no resfriarme. Eso es el sacerdocio, es la vida por el otro, que hoy nos falta tanto a los seres humanos, a todos los seres humanos. Estamos en un mundo cada vez más egoísta.